Aparte del aspecto estético, hay que tener en cuenta algunos criterios a la hora de elegir la lámpara: para ser fija o para posar: una lámpara de cabecera puede, como la mayoría de las lámparas, acostarse en la mesilla de noche Pero también puede fijarse a una altura perfectamente adaptada para tener siempre acceso a ella; con un botón o sistema táctil: el más clásico es el botón o interruptor, hay modelos “Touch” que permiten encender la lámpara con un simple toque en su base. Este sistema es ideal para personas con movilidad reducida.